El problema aparece antes de que el usuario mire el anuncio: la URL no coincide con la autorización del dominio. Sencillo, pero fatal.
Es la cadena literal que Google verifica antes de aceptar tu anuncio. No importa si añades “www” o “https”, la coincidencia debe ser idéntica. Un carácter fuera de lugar y el anuncio se rechaza.
Google te pide que declares los dominios que controlas. Aquí no hay peros ni atajos; la verificación se hace con un archivo HTML o una etiqueta DNS. Si fallas, la cuenta queda en pausa, y tu inversión se esfuma.
Olvidar la “s” final en .com, mezclar HTTP con HTTPS, usar subdominios sin añadirlos a la lista. Cada detalle cuenta.
Un cliente lanzó una campaña con “example.com” pero la página real era “www.example.com”. Google lo bloqueó sin piedad. Resultado: pérdida de 3 000 USD en 48 horas.
Mira, la solución es simple: abre tu gestor de dominios, copia la URL exacta del sitio de destino, pégala en la sección de autorización, y verifica con la herramienta de Google. Hazlo dos veces, no seas perezoso.
Y aquí está la pieza clave: dominio exacto y autorizaciГіn no es opcional, es la base de cualquier campaña que valga la pena.
Revisa, corrige, prueba. Y no pierdas tiempo.